martes, 13 de abril de 2010

Quizás un fin de semana de estos me vaya hasta Palma de Mallorca, a cualquier pueblo perdido de la comarca de Viana do Castelo en el norte de Portugal ó a uno de esos pueblos escondidos del interior en los que a las siete de la tarde por más que te empeñes no te van a servir una tapa de aceitunas, mucho menos de buen jamón, sólo por haber llegado hasta allí desde ochocientos kilómetros más al norte. Un fin de semana sin ruidos excesivos, sin nadie que te enseñe el tercer dedo de la mano cuando conduces, sin agentes del orden público que te digan por dónde tienes que continuar tu camino.

De mi anterior entrada había quedado algo pendiente,...

miércoles, 10 de marzo de 2010

¿Por qué nos atormentamos? II

Nos atormentamos cada vez que no acertamos a dejarnos llevar por la sencillez de las cosas.

Como dijo Thom Yorke cuando parte de la crítica se escandalizó por el título de su disco,… "Hail to the Thief" sin haberlo escuchado previamente,… “lo que importa es la música”. La transformación que experimento en cada uno de esos encuentros con ángeles viene haciéndome sentir fuera de este mundo, absorto y tal vez ruin. No se cuántos pecados capitales se pueden cometer, pero estoy convencido de que los cometería todos uno a uno, para poder después remediarlo llevando a cabo otras tantas virtudes capitales. Existen ciertos círculos en los que comportarse correctamente se aleja del concepto de sencillez que tengo en mi cabeza,… hay otros en los que comportarse es simplemente sencillo,… busquemos la sencillez, no nos atormentemos.

lunes, 1 de marzo de 2010

¿Por qué nos atormentamos?

Creo que sólo unos pocos son capaces de llegar a expresar algunos sentimientos, capaces de hacer que otros escapen de su monotonía. Hay quien prefiere deleitarse a sí mismo mediante la felicidad, personalmente opino que si la luz brilla más cuando mayor es la oscuridad, la vida se disfruta plenamente cuando se está al borde de la muerte... Es probable, entonces, que las vivencias tormentosas hagan sentir más intensamente el curso de los acontecimientos. Parece ser que sí, ó al menos eso parece.

jueves, 28 de enero de 2010

Mercados varios

Comprobar hasta qué punto mis camellos son de fiar, enviando muestras de las sustancias que tomo a analizar por correo ordinario con acuse de recibo vía internet. Hasta ese nivel de desarrollo hemos conseguido llegar,… a muchos les costará creer tal estupidez, pero al menos puedo asegurar que intento no caer en mi propia desidia. Y no es que prefiriese en este momento poder haber elegido otra opción y pasarme, por ejemplo, las noches bañando a mis hijos después de una jornada de trabajo surrealista. Lo que no me ha faltado es lo que no puedo dar. Como dicen Ridderstrale y Nordströn: “Muchos niños crecen ahora con dos padres, tres madres (de la que una vive en otra parte del mundo), dos medias hermanas y un hermano con el que no tienen realmente relación. Y después esperamos que trabajen para una empresa y un jefe durante el resto de sus vidas. La lealtad era algo que solía venir dado. Ahora se tiene que ganar…”. Miserable mercadeo.


lunes, 7 de diciembre de 2009

Sobre cobertura móvil

Leonard Cohen - 31Jul - León
Herman Dune- 1May - Vilagarcía de Arousa

Conozco a muy pocas personas cuerdas, es más, creo que en este instante no sería capaz de asegurar la plena cordura de ni una de esas personas cuerdas a las que conozco. 

En la sección de dulces del Hipercor no hay cobertura móvil. El estado de frustración que padezco, aunque pasajero, me carcome por dentro. Es tan horrible como encontrarse comprando una palmera de chocolate rellena de nata como sólo en el Hipercor las saben rellenar y no poder contarlo a alguien. Mi frustración aumenta aún más sólo de pensar que en el año 66, en un pequeño pueblo de California podían disfrutar de una palmera similar, seguramente sin nada que envidiar a las de hoy en día, y a continuación acudir a la actuación en vivo de los Beach Boys, sin tener que soportar los gritos histéricos de las adolescentes británicas y sin preocupación alguna en cuanto a telefonía móvil se refiere.

 

miércoles, 21 de octubre de 2009

Comprobar que ciertas cosas no cambian con el paso de los días no contribuye a disminuir el misantropismo intermitente que vengo padeciendo desde hace ya algún tiempo. Todo ello propicia que se exceda mi razón. No se quien la tiene mayor, la razón, si el tipo que va proclamando a voces la necesidad de matar a cincuenta ó aquel otro que gobierna pero no es capaz de sacar adelante a su pueblo. De los Premios Príncipe de Asturias y de su Fundación prefiero no hablar, quizás otro día, cuando me suba de nuevo la fiebre y el dolor se sienta menos. Quizás un año de estos den con el premiado correcto, quizás el año en el que lleven a cabo todo cuanto propugnan. Quizás una fundación con casi treinta años de historia no deba permitirse el lujo de tener a un presidente así,... http://www.elconfidencial.com/elconfidente/presidente-fundacion-principe-asturias-arremete-premios-nobel-20091015.html


Quizás no sea yo el más indicado para decir esto, pero en un mundo en el que todo el mundo dice y nadie hace, lo único que se me ocurre es que probablemente a Fernando Sánchez Dragó se le vaya la cabeza muy de vez en cuando, quizás casi tantas veces como a mi, pero parecía bastante lúcido cuando habló de los Premios Príncipe de Asturias, sólo le faltó decir que para batir un record, sobre todo en atletismo, los atletas siempre reservan una parte de su fuerza ó de lo que lleven dentro con el fin de poder llegar a batirlo una vez más. Al fin y al cabo también son humanos y como tal repletos de necesidades.




Como dice la canción. ¿puedo encontrar un lugar donde la vida crecerá
sobre ese signo que escribiste?

lunes, 24 de agosto de 2009

Es moralmente inaceptable no odiar a la humanidad después de cumplir con los requisitos sociales. Una fiesta es el mejor ejemplo para sacar argumentos odiosos. Las personas se bañan, echan encima perfumes y lociones cuya publicidad, por cierto, debería decir: “porque tu cuerpo apesta, usa este producto para disimular la inmundicia de tu condición humana”. Luego viene la terrible música que se aprestan a bailar en total cumplimiento de un ritual primitivo. Y ahí los miras, absortos ante el sonido de la música, encerrados en cuatro paredes, zapateando rítmicamente, sus pieles iluminadas por la luz intermitente de focos multicolores. Bailar, bailar porque sí, porque es divertido, porque los señores se satisfacen viendo los culos de las jóvenes, porque las señoras envidian los culos que ven sus maridos, porque cumplen con el deber de sentirse personas, porque es divertido que te suden las ingles, las nalgas si bailas mucho o no bailas nada, porque es divertido ir al baño cada 10 minutos para orinar las bebidas tomadas mecánicamente, porque es satisfactorio ligar con los demás, porque me siento realizado que vean mis estúpidas ropas almidonadas que por dentro empiezan a estar húmedas, porque me divierto inventando o imaginando historias eróticas de las parejas que veo a mi alrededor. Alguna vez me llegué a imaginar tomar un video personalizado a todas esas personas, tocar la puerta de sus casas y enseñarles lo grotesco que resulta su existencia, movimientos, poses que utilizan cuando bailan, coquetean, beben, fuman; que vean lo asqueroso de sus rostros brillosos, lo patético de sus carnes gelatinosas, lo falso de sus sonrisas, el maquillaje corrido, los pliegues arrugados de sus vestimentas, sobre todo en la parte de las nalgas. Pero entendí que la imagen del ser humano vista en la televisión no es repulsiva; antes bien, es admirada.

Para odiar el mundo hay que abrir bien los ojos en los lugares públicos. Mirar a las personas por detrás es entender la pequeñez del hombre: sus espaldas ciegas, los lóbulos torpes de las orejas, la nuca inútil, la cabeza ignorante de lo que pasa por la vida detrás suyo. Al menos los búhos no tienen ese problema. Pueden girar libremente su cabeza 180 grados y ver lo que les dice el mundo a sus espaldas.